domingo, 6 de septiembre de 2015

LOS PRESUPUESTOS RAJOY 2016 (Análisis 1)







La presentación del proyecto de Presupuestos del Estado para  2016, realizada a finales del pasado mes de julio, sirvió al Gobierno del Partido Popular (PP) para lanzar un órdago electoral con el objetivo de congraciarse con los ciudadanos castigados por la crisis.
Su estrategia se basa  en que tiene que reducir los números rojos del 2,9 % del PIB (Producto Interior Bruto) fijado para este año 2015 al 2,2 % previsto para 2016. Ello, supone un AJUSTE de 7.000 millones de euros. Esto permitirá registrar un superávit primario – sin contar los intereses- por primera vez desde 2006 y comenzar a bajar la deuda pública en relación al PIB hasta el 98,2 %. Su justificación en que la Administración del Estado ahorro por dos conceptos:
1.- Caída por prestaciones desempleo…..    5.500 millones euros.
2.- Reducción de los gastos financieros…     2.000 millones euros.
Mariano Rajoy cifró la subida del gasto social en un 3,8 % para 2016.  Aludió algunos capítulos de gastos en los que se centraba el aumento del mismo lo que indica que la mejora que suponen es tímida; son cuentas contenidas y con tintes electorales, a saber:
-          El gasto en becas subirá solo el 0,2 % en 2.016.
-          La inversión en I+ D + i civil crecerá un 2,2 %.
-          Los fondos para la dependencia subirán 70 millones euros sobre un gasto de 1.172 millones de euros.
-          El gasto de Sanidad avanzara en un 3,6 %, con 16 millones de euros más en ayudas a la familia.
-          Las pensiones se incrementarán en un 0,25 %.
Así mismo destaca que la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, IRPF, avanzada por el ministro Montoro, no está incluida en el proyecto de Presupuestos.
En resumen, suponen un órdago electoral con el objetivo de congraciarse con los ciudadanos castigados por la crisis. Un ajuste de 7.500 millones para reducir el déficit económico. Son unas cuentas contenidas y con tintes electorales que reflejan una tímida subida en relación a las promesas realizadas por Rajoy. Por último, la rebaja del IRPF prometida no esta incluida en el proyecto de presupuestos.
A todo ello, solo resta añadir el aviso lanzado: “todo esto si el PP gana las elecciones generales. Porque en caso contrario quedarán en papel mojado“.           
                                                                                     Continuará. . . .
Fuentes: El País y otros medios de comunicación.

 
 

sábado, 5 de septiembre de 2015

Sobre los derechos de los refugiados

ARTICULO DEL DIA

Cándido Marquesán   05/09/2015




Llegada de refugiados

Estos días veraniegos estamos contemplando unas imágenes extremadamente duras y que sobrecogen a toda persona de bien. La llegada a Europa a través del corredor de los Balcanes –¡cuánta istoria y en gran parte traumática ha acontecido en esta zona!– de millares y millares de refugiados de todas las edades, con predominio de gente joven con muchos niños, procedentes de países como Afganistán, Irak, Siria, Libia, inmersos en dramáticas e interminables guerras, de las que los europeos somos en buena parte responsables. Al respecto, cabe recordar la foto de las Azores, que el ínclito Aznar pensó que sería histórica como la que posaron en la Conferencia de Yalta al final de la II Guerra Mundial Josep Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt. Las imágenes recuerdan por su dramatismo y su carga humana la apresurada salida de la Cataluña, recién conquistada por las tropas fascistas, hacia la frontera de Francia, salpicada de lluvia y frío, y con continuos y terribles bombardeos, de millares de españoles al final de nuestra guerra incivil. A los refugiados amontonados a través del corredor de los Balcanes, cabe añadir los miles... que tratan de cruzar desde el norte de África el Mediterráneo –un auténtico cementerio–, los que esperan en la isla griega de Kos, masas de inmigrantes en Calais. Además, la mayoría de ellos víctimas de mafias inmundas.




Agencia Europea del Refugiado
La actuación de los dirigentes de la Unión Europea ha sido y lo sigue siendo, vergonzosa. No han sido capaces de llevar a cabo una política común ante un problema de tal gravedad. La UE que nació como paradigma de solidaridad, de defensa de la democracia y de los derechos humanos, por lo menos eso es lo que nos dicen, se ha visto desbordada, «sorprendida» y avergonzada por esta crisis migratoria. Turquía y el Líbano nos están dando lecciones a la hora de acoger a los refugiados. Sin embargo, en la civilizada UE a la que se le concedió el Nobel de la Paz en el 2012 –vaya sarcasmo–, observamos discusiones continuas entre sus dirigentes, que, vista su actuación, en el fondo asumen la ideología de los líderes de la extrema derecha europea: «Extranjero, no es mi problema, arréglatelas como puedas». Y todo ello acompañado además de ataques neonazis en centros de refugiados en Alemania, alambradas y el ejército en la frontera de Hungría. ¿Qué queda en esta Europa nuestra de la tradición ilustrada y de la herencia humanista?
 
La gran mayoría de los que llegan son refugiados, lo que no quita que también vengan emigrantes. De una manera torticera, se entremezclan con finalidades de réditos electorales inmigración con refugiados. Mas hay que hablar con propiedad. Insisto, la gran mayoría de los que llegan de los países comentados son refugiados, tal como se especifica claramente en la Declaración de Cartagena de 1984 «refugiados son las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público».
 
Una atención adecuada por parte de las instituciones de la UE a los refugiados no sólo es exigible por razones humanitarias, sino también porque así lo establece la legislación, tanto internacional como nacional. Además por el peso de la historia, ya que el asilo político, es un derecho sedimentado en las culturas que llegan a considerar la protección del refugiado como perteneciente a lo sagrado. Para los romanos, asilo era un dios. Y si no fueran suficientes los motivos expuestos, apelo a la conciencia de muchos gobernantes de la UE pertenecientes a la democracia cristiana, para los cuales uno de sus valores es el del humanismo cristiano. ¿O no es así, Sr. Fernández Díaz?



Miles de personas piden por los refugiados
en el Santuario de Torreciudad
Tal como señala Stefano Rodotá, hoy hemos salido de un tiempo en el que el derecho de asilo era casi siempre político y reconocido casi exclusivamente a una élite intelectual. Estamos viendo que es un fenómeno de masas que lleva las razones del refugio más allá del catálogo reflejado en la Convención de la ONU, en el Estatuto del Refugiado de 1951, que habla del «justificado temor de ser perseguido por raza, religión, ciudadanía, grupo social u opiniones políticas». Las mismas referencias se hallan en constituciones y declaraciones de derechos a propósito de la igualdad, y que así remite y afecta también al refugiado. El catálogo se ha ampliado en la Carta europea de derechos y en la Declaración de Cartagena, ya citada. Incluso, se vislumbran en el futuro nuevas figuras de refugiados, como, por ejemplo, los «ecoprófugos», obligados a huir por el cambio climático, que les imposibilita su modo de vida en los territorios en que históricamente han vivido.

Al refugiado político se le debe garantizar el ejercicio de sus libertades democráticas para acceder a los derechos fundamentales. No solo asilo. Los Estados no deben desatenderse de sus condiciones materiales. Tienen que acceder a bienes esenciales como la instrucción, el trabajo, la salud, que son precondiciones para el ejercicio de las libertades democráticas, tal como aparece en la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria, como desarrollo del art. 13 de nuestra Carta Magna.

El Periódico de Aragón

MAGIA. REPORTAJE ACTUALIDAD.

El arte de lo imposible

El ilusionismo, que durante siglos ha fascinado a la humanidad, vive un momento de auge. Proliferan los aficionados y las tiendas, y la disciplina ha saltado incluso a la universidad

En el siglo XXI, los hombres siguen rindiéndose al embrujo de los prestidigitadores, esos artistas capaces de engañar al cerebro
 


 
Harry Houdini (1874-1926), uno de los más
 célebres ilusionistas de todos los tiempos, en una imagen de
 principios del siglo XX.

MARY EVANS PICTURE LIBRARY
En un pequeño salón de un hotel madrileño, una treintena de personas sigue con atención los movimientos de Inés, La Maga. Tres espectadores eligen cada uno una carta y la firman. Uno dibuja además sobre la suya unos corazones, otro le añade un mensaje, el tercero simplemente deja su nombre escrito. La Maga baraja los naipes y los arroja contra un panel de corcho al tiempo que lanza una chincheta. Las tres cartas, cada una con su seña de identidad añadida, quedan atravesadas en el corcho.
 
El juego es un clásico que puso en escena por primera vez el caballero Pinetti en los años previos a la Revolución Francesa y que originalmente se hacía con una única carta y un disparo. Después de múltiples revisiones, Inés lo retoma y lo perfecciona a raíz de verlo en las manos de Pepe Carroll. “Cuando lo hago, el público no puede ni respirar”, explica Inés. “Tardan en reaccionar porque las condiciones son de una imposibilidad total”.
 
La magia es el arte escénico de lo imposible. “Es el espectador quien sostiene el pensamiento mágico subyacente en cualquier juego de ilusionismo”, explica Ramón Mayrata, autor de varios estudios y relatos sobre la evolución cultural de la magia; el último, El mago manco (fronterad / tanyible). Siempre hay un truco, pero tenemos la sensación de estar presenciando un prodigio. Por eso los expertos insisten en que el elemento esencial es la psicología, la capacidad para manejar y guiar al público.
 
Al Centro universitario María Cristina vienen estudiantes desde América
Inés se confiesa autodidacta. “Yo puedo estar años haciendo girar una moneda en las manos, ensayando pases mientras estoy en el cine, esperando al horno o leyendo un libro. Miras en el espejo cómo te sale, te grabas en vídeo, lees todas las publicaciones de otros magos que hicieron ese número antes, o los llamas para que te cuenten a qué soluciones han llegado, estudias las variantes… Y así estás, dándole vueltas a la moneda, hasta que un día te das cuenta de que ya te sale, de que ya puedes mostrar ese número ante un público. Y entonces tu audiencia ve un gesto natural en el que una moneda se mete en la mano, la mano se cierra, se abre, y la moneda ya no está. Entre el primer gesto y el último han podido pasar siete años”.
 
En las antiguas caballerizas del monasterio de El Escorial, un imponente edificio con un claustro ajardinado, un grupo de personas se dispone a pasar un curioso examen. Son los alumnos del primer curso del programa de Ilusionismo que se imparte desde hace dos años en el Centro Universitario María Cristina. Uno a uno van desfilando ante el tribunal, mientras los compañeros que esperan turno ensayan continuamente su número.
 
“Vienen a estudiar aquí desde lugares muy lejanos, desde Europa hasta América, porque solo en Corea hay otra Universidad que imparta estudios de Ilusionismo”, explica Fernando Arribas, director de este programa. “Se sigue observando una minoría de mujeres, algo que es patente también en la magia profesional. En cuanto a las edades, hay gente mayor, sí, pero también muchos jóvenes. Incluso chicos que aún no tienen edad para abordar estudios universitarios y están aquí en calidad de oyentes, hasta que lleguen a aprobar la selectividad”.
 
En este curso, profesionales de primera línea imparten todas las especialidades, además de artes escénicas, y se provee al alumno de las claves técnicas esenciales. Pero el mago ha de construirse un personaje y un lenguaje propio: “No solo es necesaria la habilidad manual”, precisa Arribas. “De hecho, el arte empieza cuando la técnica desaparece, cuando deja de tener importancia. El mago es, además de un artista, un inventor. Aunque el punto de partida sea un juego clásico, siempre hay que aportar algo. En los exámenes y en los grandes certámenes, el tribunal valora especialmente las modificaciones que se han introducido sobre un juego ya conocido”.

El Gran León (León Levy, 1876-1951), en un
 momento estelar de su espectáculo 'Fuego y agua'.
Fernando Arribas es especialista en grandes ilusiones y en mentalismo. En su último espectáculo, Hades, el amante de la mente, recita los nombres y números de una determinada página de la guía telefónica, abierta al azar por un espectador. No obstante, insiste en que prefiere utilizar siempre el término ilusionista antes que mago y referirse al juego como tal, y no como truco, que tiene una connotación de engaño. “Nuestro trabajo es crear ilusión y no otra cosa”, afirma contundente.
 
Por Séneca y otros autores latinos sabemos de la existencia en Roma de los acetabularii, una suerte de predecesores de nuestros trileros, que hacían juegos de escamoteo con cubiletes: “La figura del mago callejero se extiende durante toda la Edad Media. Eran prestímanos al tiempo que saltimbanquis o buhoneros”, precisa Ramón Mayrata, profesor él mismo en el Centro Universitario María Cristina. El espectador de esa época aún no percibe claramente la frontera entre realidad e ilusión, y más de un artista callejero acabó en la hoguera, acusado de tratar con el demonio. “La imprenta supone un cambio de mentalidad impresionante y, en nuestra historia, la protección para los magos con la difusión de los primeros libros de secretos. Al desvelarse los trucos, ya no había lugar para pactos con el diablo, por mucho que algunos pretendieran detentar poderes sobrenaturales”.
 
Una vez sentadas las reglas del juego, llega un interesante periodo, en el siglo XIX, en el que van a coexistir el pensamiento mágico y el científico. Los ilusionistas se cobijan a la sombra de la ciencia, que en realidad siempre fue su soporte. Los juegos se llaman entonces experimentos de física recreativa y los magos abandonan la calle para entrar en los salones de la corte, donde las damas se desmayan ante experiencias tales como la visión de una gota de vinagre a través de un microscopio. Es entonces cuando nace la profesión de ilusionista, cuando el buscavidas callejero se especializa exclusivamente en los juegos de magia y los espectáculos empiezan a presentarse en espacios cerrados. Este escenario es propicio para la invención de autómatas y otros ingenios de mecánica compleja y grandes dimensiones. De hecho, los ilusionistas se adelantaron en muchos casos a los científicos, realizando observaciones y creando artefactos. Aparece entonces el que es considerado como el padre de la magia moderna: Robert Houdin –de quien precisamente tomó el nombre Harry Houdini, mucho más conocido entre nosotros– y surgen vocablos como ilusionista y prestidigitador (dedos ligeros), que viene a sustituir al antiguo prestigiador, sinónimo de embaucador.

Magia y poder


Ilustración del manual 'El mago
 de los salones', de 1875.
Aunque parezca increíble, la magia entronca tanto con la religión como con la ciencia, sus más enconadas enemigas. La historia de los milagros y otras maravillas ha de partir inevitablemente de la propia ingenuidad del ser humano al enfrentarse con los fenómenos naturales: posiblemente el primer espectáculo de magia fue provocado por aquellos que sabían encender el fuego.
 
Al científico no le costará hacerse pasar por mago. No fue esa la intención de, por ejemplo, Arquímedes, de quien se dice que incendió la flota romana que intentaba invadir Siracusa valiéndose de un enorme espejo cóncavo. Cristóbal Colón sí pretendía la consideración de mago ante los indígenas jamaicanos cuando escenificó un ilusorio poderío sobre los astros, sabiendo que en aquel momento preciso iba a producirse un eclipse. Los sacerdotes egipcios ya utilizaban trucos para asombrar a los fieles, aplicando la física: abrían y cerraban las puertas del templo a voluntad mediante un ingenio mecánico que combinaba el fuego y el vapor de agua. También es de origen egipcio el método para paralizar una serpiente provocándole catalepsia: un milagro que se anotaron Moisés y su hermano Aarón ante el faraón, según el relato bíblico.
 
Si la ciencia se ha usado para fingir poderes mágicos, el ilusionismo ha servido para simular poder militar. Uno de los magos más célebres, Jasper Maskelyne (1902-1973), nieto del también mago John Nevil, se ganó su fama durante la II Guerra Mundial creando asombrosos camuflajes en África para desorientar la maquinaria bélica de los nazis. Quizá hay mucha exageración en su autobiografía, pero algo hay de verdad en sus astucias para disimular tanques dándoles apariencia de camiones y al revés. Para confundir al enemigo, aparentó concentraciones de tropas en lugares que no figuraban en los planes militares. Un complejo juego de luces protegió el canal de Suez deslumbrando a los bombarderos enemigos y construyó una réplica del puerto de Alejandría en una bahía más alejada. De noche se apagaban las luces del verdadero y se encendían las del falso para atraer a la aviación nazi hacia un objetivo equivocado.
 
 
Jasper Maskelyne, en plena actuación. Pasó a la historia por ayudar a
desorientar la maquinaria bélica de los nazis durante la II Guerra Mundial.
También a lo largo del siglo XIX empieza a extenderse el espiritismo. Es un momento crucial en la historia de la magia, en el que algunos profesionales intentan distanciarse de los videntes y seguir avanzando por la senda de la tecnología. “A lo largo de la historia, la magia ha confluido con otras artes, ha intervenido en la tecnología del espectáculo y en una serie de laboratorios experimentales, como lo fue el londinense Egyptian Hall, donde empiezan a proyectarse las primeras ilusiones de imágenes en movimiento”, explica Ramón Mayrata. Allí se dan la mano la magia y la gran ilusión del siglo XX: el cine. Allí aprende ilusionismo el cineasta Georges Méliès, un gran innovador en el uso de efectos especiales. Otro cineasta y aficionado a la magia, Orson Welles, ejecutó su gran juego no a través de las imágenes, sino de las ondas: la emisión radiofónica de La guerra de los mundos consiguió sugestionar a buena parte de la población. Del teatro, el ilusionismo entra con fuerza en los espectáculos de variedades y el music hall. Y, por último, en la televisión. Finalmente habrá una especialidad para cada espacio escénico.
 
La profesionalidad de un mago ha de medirse por el dominio no solo de la técnica del juego en sí, sino también de la psicología del espectador y del medio a través del cual se expresa, de manera que no es lo mismo un espectáculo de calle que otro desarrollado en un teatro o, ya en nuestra época, ante las cámaras de televisión.
 
Escena en Magia Estudio, veterana tienda de ilusionismo de Madrid.
 En la imagen, Ricardo Sánchez y Edén Herrera realizanel juego
 de hacer desaparecer la cabeza de una persona con una antigua caja de espadas.

FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO
Antes de la existencia de las escuelas de ilusionismo, los profesionales aprendían a través de la tradición oral congregándose en torno a las sociedades de magos, que aún existen, y donde, además de compartir los secretos de los diferentes juegos, se cuida especialmente de preservar la ética profesional: “Ahora son mucho más abiertas y para ingresar solo es necesario ejecutar una prueba de afición”, indica Ángel Torres, que regenta en Madrid la tienda Magos Artesanos.
 
En la trastienda de los establecimientos dedicados a la magia siempre hay mesas con tapetes de color verde, dispuestas para el taller, la clase, la tertulia o el ensayo. Casi la totalidad de los clientes son aficionados y los artículos más vendidos son, por supuesto, los naipes y los pañuelos. La magia de cerca es la más solicitada, pero las tiendas más veteranas, como Magia Estudio, en Madrid, o El Rei de la Magia, en Barcelona –la más antigua de España, fundada por Joaquim Partagàs en 1881–, aún conservan piezas de museo y artilugios destinados a grandes ilusiones, para los que hace falta prácticamente un almacén.
 
En cuanto a la comercialización de los juegos, suele hacerse después de un periodo de amortización sobre el escenario: “El autor los maneja durante ocho o nueve años; después publica el secreto, lo que sería como un registro de patentes, y ya puede salir al mercado”, puntualiza Ángel Torres. Y añade: “Esta profesión es muy seria y se rige por un código ético que está muy arraigado”.
 
 
Imagen tomada en la Escuela de Magia Ana Tamariz.
Robert Houdin se preocupó también de sentar las bases de este código y las incluyó en sus escritos: “Nunca se debe recurrir a compinches, pues no es moralmente aceptable, ni a bromas de mal gusto ni a charlas pseudocientíficas”, por ejemplo. También sobre estos aspectos insiste Ana Tamariz desde su escuela, que regenta desde hace más de 25 años. Presiden el aula tres grabados con imágenes de Houdin y algunos de sus consejos: “El mago, como artista, debe creer en lo que dice y hace”. O bien: “Un mago debe siempre dar créditos a otros magos cuando corresponda”. Y además: “El mago debe mirar a los ojos para conocer al público”. La mirada es, por cierto, el primero de los cinco puntos mágicos que Juan Tamariz, padre de Ana y uno de los mejores magos del mundo, considera claves en este oficio. Los otros son la voz, las manos, el cuerpo y los pies.
“Entre los profesionales de la magia hay una relación casi familiar”, dice Ana. “Nos llevamos muy bien y nos apreciamos de veras. No escucharás a un mago hablar mal de otro”. Y parece cierto ya que cualquiera de ellos reconoce los méritos ajenos. Por ejemplo, siempre se menciona a Juan Tamariz: “Es que Juan rompió con el secretismo y abrió muchas puertas”.
En la escuela de Ana dan clase varios profesores de cada una de las especialidades, alternándose para ofrecer al alumno una mayor variedad de ideas: “Así, cada uno desarrolla mejor su personalidad sin dejarse influenciar por quien le enseña. Y aprenden sobre todo a actuar con naturalidad, porque además los juegos de magia proporcionan seguridad y son una excelente terapia contra la timidez. Pero lo más bonito de esto”, concluye, “es que nos hace volver a todos a la infancia. En un momento dado, todos nos transformamos en niños”.
 
La hija del gran Juan Tamariz, Ana Tamariz, sigue la estela de su afamado
 padre y dirige la escuela que lleva su nombre.

FERNANDO SÁNCHEZ ALONSO
 

viernes, 4 de septiembre de 2015

¡Bah!... Ya estamos curados de espanto

Curándose de espanto



Por muy alucinante que pueda ser (que lo es), el extraño fallo del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) en relación con el colegio Ánfora no debe sorprendernos. A estas alturas, las personas humanas y los ciudadanos conscientes (o sea, que tenemos humanidad y seguimos las normas) ya estamos curadas de espanto.

¿Ha tenido en cuenta el susodicho TSJA el informe inicial de la Inspección Técnica de Educación (¡elaborado cuando aún mandaba el PP!) desaconsejando todo concierto con el nuevo colegio privado de Cuarte? ¿Ha estudiado el posterior informe de la Unidad Territorial de Construcciones que valora negativamente las condiciones de idoneidad y seguridad en un edificio todavía en obras? ¿Ha evaluado la incorrección básica de un concierto tramitado a contrarreloj, sin asignación presupuestaria y con una cooperativa de profesores cuyos socios eran captados a voleo por internet, ofreciéndoles un puesto de trabajo (y poco más de mil euros mensuales) a cambio de poner 48.000 euros y avalar un crédito millonario? ¿Ha investigado al promotor de la operación? No creo. Los tribunales superiores de España, desde los autonómicos hasta el Constitucional, son... lo que son.

Lo más flipante es que el TSJA se ha pasado por el forro las evaluaciones técnicas de la Administración. ¡Viva la desregulación! En buena lógica, otros centros que solicitaron el convenio y recibieron una respuesta negativa (por ejemplo, los del Montessori cuando compraron el antiguo Lestonnac) querrán el mismo trato. ¿O no?

Pero estamos en un país donde se debate sobre la inconveniencia de publicar la foto del niño ahogado en una playa de Turquía (imagen que los medios de orden escamotearon en un alarde de hipocresía extrema). O cuyo Gobierno celebra la buena marcha del empleo 48 horas después de que la Seguridad Social perdiese en un solo día más de trescientos treinta mil cotizantes. O en el que un líder periférico, Mas, zanja las muy verosímiles acusaciones de corrupción vertidas sobre su partido acogiéndose, en nombre de la patria (la suya), a una increíble teoría de la conspiración. Pavoroso.


José Luis Trasobares

EL PERIODICO DE ARAGON.

Contra el paro

Faltan políticas activas de ocupación; que los institutos de empleo ayuden a los jóvenes (y al resto) a colocarse-

Baja el  paro



El paro sube en España, y a lo peor sigue aumentando unos meses. Al menos, no disminuyendo.
 
Ahora que tanto se proclama que somos los campeones europeos de la recuperación europea, conviene recordar que el desempleo español supone en torno al 25% del paro de toda la Unión Europea, cuando los españoles suponemos solo algo más del 8% de la población europea.
En este asunto principalísimo, pues, el paradigma no ha cambiado desde los tiempos de Ortega y Gasset: España sigue siendo el problema y Europa, la solución. Y si no sabemos mejorar por nosotros mismos, habrá que sugerir a la UE una operación de rescate laboral, una suerte de nueva política de cohesión-bis, porque el problema del paro español sigue siendo el primer problema del desempleo europeo. Se empezó con la loable “iniciativa joven” (aquellos 6.000 millones para recolocar o recalificar a jóvenes aspirantes a trabajar), pero a todas luces no basta.
 
Vamos a ser generosos. El paro juvenil (16 a 24 años) suponía en 2.009 el 55% del desempleo total. Y ha bajado al 48,5% en 2015. Ojalá esta mejora se debiese al efecto del programa europeo de incentivos al empleo de los jóvenes, porque indicaría que hay recetas, y que las recetas funcionan, aunque sean sectoriales, se refieran a un nicho y sirvan solo para unos cuantos. Pero no puede asegurarse que se deba a esta causa.
 
El otro rincón angustioso, inverso al juvenil, es el de los parados mayores, de larga duración. Son dos millones. Jóvenes y mayores, los dos extremos. Pongámoslo de otra manera. La crisis ha generado 3,8 millones de parados nuevos. Pero al mismo tiempo, los parados que no perciben prestación alguna son 3,7 millones. ¿Son los mismos? La tasa de cobertura oficial (prestaciones) alcanza el 54,5%. ¿No es miserable?
 
La receta para aumentar el empleo es el crecimiento económico, como proclama Mariano Rajoy. Pero este crecimiento se debe hoy sobre todo a la rebaja del precio del petróleo y a la baja cotización del euro (propulsada por el BCE) que empuja las exportaciones, más que a sus reformas. Además, falta otra pata, las políticas activas de ocupación, que los institutos de empleo ayuden a los jóvenes (y al resto) a colocarse. Esto va muy lento. Las normas están ahí, disponibles, pero no se aplican. Vamos tarde y mal.
 
El País.
 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Por qué los refugiados emigran ahora de forma masiva a Europa


La expansión del Estado Islámico, la negativa de los países vecinos a acoger a más exiliados o el desmoronamiento libio son algunas de las respuestas



Siria: Crisis de Refugiados
La llegada masiva de refugiados a Europa, el mayor flujo migratorio que registra desde la II Guerra Mundial, ha enfrentado a las autoridades europeas a la realidad de una tragedia con dimensiones astronómicas. Solo entre el 1 de enero y el 1 de septiembre de 2015, al menos 351.314 personas han llegado a las costas europeas, principalmente a Grecia (234.778 personas) e Italia (114.276), seguidas muy de lejos por España (2.166) y Malta (94). Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), al menos 2.643 personas que intentaban llegar a Europa han perdido la vida en el Mediterráneo, aunque el organismo no descarta que esta cifra sea muy superior.

El número de migrantes sobrepasa ya en un 60% al total de refugiados y peticionarios de asilo que arribaron en 2014. Estas son algunas de las claves:
 
La guerra de Siria y la expansión del Estado Islámico: Las nacionalidades de los migrantes, en su mayoría sirios, aunque también afganos, eritreos y nigerianos, aporta la primera clave sobre esta llegada a Europa de peticionarios de asilo, sin precedentes en la historia reciente. Si bien es cierto que la guerra en Siria ha cumplido ya su cuarto aniversario, la irrupción en el campo de batalla del Estado Islámico (EI) ha intensificado aún más un conflicto que ya se ha cobrado la vida de más de 230.000 personas y ha provocado que 11,5 millones de sirios hayan abandonado sus hogares, según informa ACNUR (la Agencia de la ONU para los refugiados). El autoproclamado califato controla parte del norte y del oeste de Irak y más de la mitad oriental de Siria, donde impone un régimen del terror a quienes no cumplen de forma estricta la versión más extremista del islam suní.

Un barco en aguas tailandesas


Los países vecinos restringen el paso a refugiados sirios: Después de que durante los últimos cuatro años cientos de miles de sirios se hayan exiliado en Jordania, Líbano y Turquía, estos países han comenzado a imponer restricciones a nuevos ingresos, desbordados ante la continua entrada de refugiados. Turquía ha acogido a 1,8 millones de exiliados (el 2,3% de su población), Jordania a 630.000 (un 9,4%) y Líbano a 1,2 millones (un 27,9% de su censo). Ante las dificultades de ingresar en los países vecinos, los sirios buscan nuevas rutas hacia Europa.

Progresivo desmoronamiento de Libia: La práctica ausencia de Estado en Libia, con dos Gobiernos asentados en ciudades distintas, uno en Tobruk (noreste del país) reconocido por la comunidad internacional, y otro asentado en Trípoli, controlado por las milicias rebeldes, ha favorecido la expansión de las mafias que trafican con inmigrantes, especialmente con subsaharianos. El pasado abril, un viejo barco ocupado en el que viajaban unas 800 personas volcó frente a las costas de Libia. Solo sobrevivieron 28 personas.

El uso de las redes sociales: Facebook se ha convertido en una importante fuente de información para quienes desean escapar de sus países. En la red social es posible encontrar el precio del viaje, incluyendo los traslados o los sobornos. En las páginas en árabe, se pueden hallar con facilidad a qué números llamar para organizar un viaje. Después, WhatsApp o Viber ponen en contacto a migrantes y traficantes durante el trayecto.


Gran detalle de una trabajadora en Munich

más información

El País.

Emigracion: el naufragio de EUROPA

El naufragio de Europa

La UE debe asumir que la emigración es su principal problema y actuar ya.




Las fotos —distribuidas ayer por Reuters— de un niño de dos o tres años, muerto en una playa de la localidad turca de Bodrum y poco después recogido en brazos por un policía turco, sacudieron ayer todas las conciencias de Europa y del mundo y agitaron las redacciones de los medios y las redes sociales. El niño formaba parte de un grupo de refugiados que huían de la guerra de Siria e intentaban llegar a la isla griega de Kos; murieron 12 de ellos, de los que cinco eran menores de edad.
 
Las imágenes son la gota que colma el vaso del gravísimo problema de los refugiados que llegan a Europa huyendo de las guerras de Siria e Irak, o de los emigrantes que buscan una vida mejor, lastrados por la pobreza o la violencia. Más de 300.000 personas han desembarcado en las costas europeas en lo que va de año y varios miles de cadáveres han quedado por el camino. Hasta ayer, las fotos que se publicaban eran dramáticas: ahora, el cuerpo sin vida de la criatura sobre la arena de la playa -que este periódico ha decidido no publicar por su extrema crudeza- ha recordado que hemos llegado a un punto límite. Son los niños los que más sufren las guerras y la pobreza. Según Unicef, un tercio de los refugiados que buscan cobijo en Europa son mujeres y niños y ya hay más de dos millones de refugiados por la crisis siria que son menores de edad.
 
 
                                         Refugiados sirios
La tragedia, unida a la de hace pocos días en Austria, llevó a la diputada laborista Yvette Cooper a decir que “cuando hay gente que se ahoga en camiones y llegan cuerpos de niños a la orilla, Reino Unido tiene que actuar”. En las redes sociales turcas surgió un hashtag (=kiyiyavuraninsalik), que significa “la humanidad se estrella en la costa”. Un titular muy explícito que pone de manifiesto que la UE, que nació para defender la paz y la solidaridad y que supo organizar el Estado de bienestar, no es capaz de afrontar el mayor problema que tiene ante sí; que Europa está naufragando frente a la emigración.
 
Durante todo el verano se ha planteado el debate en términos que enfrentan la seguridad con la solidaridad. Pero hasta la fecha, los principales líderes europeos no parecen haberse dado cuenta de que no se trata de buscar soluciones coyunturales levantando vallas o distribuyendo fondos a los que creen centros de acogida. El problema es mucho mayor y exige soluciones globales, estructurales y que lleguen hasta la raíz. Es el momento de hacer una reflexión profunda sobre el papel que tiene que jugar la UE frente a los millones de personas que buscan la tierra prometida.
 
Lo primero que deben hacer los políticos es reconocer esta dimensión y decir en voz alta que la oleada de emigrantes obliga a soluciones nuevas y ambiciosas. Y no hay remedio posible si no se hace el diagnóstico correcto. Es imprescindible que una cumbre de líderes europeos —y no solo los ministros de Interior y Justicia citados el próximo día 14— valore la situación y actúe lo antes posible a corto y medio plazo, con medidas económicas y geoestratégicas para llegar hasta las causas del problema. Europa puede reencontrar su camino y parte de la legitimidad y el liderazgo global perdidos si es capaz de afrontar este desafío. Es la única salida posible.

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Máxima colaboración (25/08/2015)
Un problema europeo (08/08/2015)
Abrir los ojos (29/05/2015)
Otro fracaso de Europa (22/07/2015)


El País. Editorial